DIFERENCIAS GENERACIONALES: BABY BOOMERS, GEN X, Y GEN Y.

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Quiénes son, cómo viven, qué valores los rigen y sobre todo por qué los rigen. Esas son las preguntas que nos hacemos para analizar las generaciones y sus diferencias. Pero, como toda generación emerge en un contexto determinado y con una generación los antecede y otra que los sucede, su comparación es la que nos permite entender a cada una de ellas. Los jóvenes adultos de la actualidad, Generación “Y” o Millennials, asoman como la tercera generación de esta segmentación basada en los años de nacimiento; los anteceden los Baby Boomers y la Generación X.

 
BABY BOOMERS

Los “Baby boomers” son el resultado del boom de nacimientos que se dio entre los años 40 y 60. Su período más productivo fue entre los 70 y los 90. Época de posguerra, no es difícil imaginar que un esquema laboral que brindara tranquilidad y estabilidad sería el más exitoso. Mantener las cosas “simples” y reglas claras era la idea que sobrevolaba la esfera del trabajo. Con un alto grado de valor al honor y a la disciplina, el paradigma de la sucesión de pequeños sacrificios diarios significaba el sostén la familia, tanto económico como de status social.

 
GENERACIÓN X

Jóvenes adultos de fines de los 80 y los 90. Con el individualismo como bandera buscaban ya no la estabilidad sino una mayor recompensa económica y de reconocimiento: el éxito era sinónimo de juventud y riqueza y, por eso, escalar laboralmente ya no iba a depender de la fidelidad a la empresa, sino de los méritos propios generando una competencia intrageneracional por los mejores puestos. La jornada laboral fue extendida al happy-hour, y así las esferas de lo laboral y lo personal fueron juntándose hasta conformar al sujeto ideal del “workaholic” como una figura de admiración y deseo. ¿El objetivo? Llegar a la cúpula de la pirámide organizacional y disfrutar de los placeres de la vida, aunque eso tardara años.

 
GENERACIÓN Y

Finalmente, como nietos o hijos de los Baby Boomers y de la Generación x, llegamos a los Millennials, nacidos desde comienzos de la década de 1980 hasta los 2000, cuyo paradigma se basa en la búsqueda de la auto-realización, con el ojo puesto en los puentes que unen al trabajo con el placer: importa tanto o más disfrutar el camino que el destino de la vida. La definición del éxito ya no pasa por el dinero sino por el placer, por la acumulación de experiencias vividas.
Crecieron junto al boom tecnológico y este cambio constante los condiciona como personas flexibles e inquietas. Hacen camino bajo el lema del disfrute y no del sacrificio. Movilidad, home-office, experiencias colaborativas, y la decisión de crear sus propios tiempos y espacios laborales y sociales son los condimentos de este nuevo estilo de vida que, aunque parezca maravilloso, tiene también algunos problemas: el trabajo está presente las 24 horas, sumado a que no estar on line es sinónimo de no estar. Convertir una idea en una startup global se puede hacer con el pijama puesto pero, eso sí, con un perfil de las redes sociales actualizado y estéticamente correcto.